Historia de los Fármacos Anti Obesidad
Por el Dr. Max Tafur 
 

En contraste con la creencia popular, los agentes farmacológicos para el tratamiento de la obesidad han estado presentes por un período considerable de tiempo. 

Siglo XIX
La hormona tiroidea fue introducida en 1893, y ampliamente usada hasta pasada la mitad de la década de los cuarentas. Se pensaba entonces que la obesidad era producida por un “bajo metabolismo”.

Primera mitad del siglo XX
Otros agentes fueron introducidos también antes de la mitad del siglo 20. El primero fue el dinitrofenol. Este causaba pérdida de peso al aumentar la tasa metabólica, pero cayó en desuso por la presencia de serios efectos adversos tales como cataratas y neuropatías.

La anfetamina y su estereoisómero dextrorotatorio, la dexamfetamina, fueron usados también en la práctica clínica antes de la Segunda Guerra Mundial (al inicio como agentes para la narcolepsia, descubriéndose luego sus propiedades anorexígenas). Nuevamente, la presencia de serios efectos adversos secundarios a las propiedades estimulantes del sistema nervioso central (potencialmente adictivas), llevaron a estos fármacos al desuso. Incluso, hay reportes de que una droga con características similares, fenmetrazina, fue muy usada como droga de abuso. Sin embargo, se cree que fueron estos medicamentos los que introdujeron toda una nueva era en el tratamiento de la obesidad.

Segunda mitad del siglo XX
Años luego se introdujo la fentermina (1959), la fenfluramina (1973), el mazindol (1973)

El escándalo del “Fen-Phen”

En el año 1992 se publicaron los resultados de uno de los estudios más importantes que, en materia de terapia farmacológica para la obesidad, se habían realizado hasta entonces. En ese trabajo, se comparó la eficacia de la combinación de fenfluramina más fentermina juntas a dosis bajas, contra la combinación de cada una, a la dosis usual, con placebo. Los resultados fueron extremadamente prometedores. Se demostró, tanto clínica como estadísticamente, que el uso de ambas drogas en combinación y a dosis bajas era tan efectivo como el uso de cada droga por separado a la dosis usual y, lo más impresionante, con mínimos efectos secundarios.

Este fenómeno cambió repentinamente la percepción de la comunidad médica en general en cuanto al uso de medicamentos para la obesidad. Estudios que evalúan otras combinaciones (fenil-propanolamina-benzocaína, efedrina-metilxantinas-aspirina, etcétera) se empezaron a realizar. Además, este tópico no sólo interesó a los profesionales de la salud, sino a todo ese gran número de personas que día a día luchaban desesperadamente contra el sobrepeso.

Doctores alrededor del mundo daban miles de recetas de “fen-phen” cada día. Lamentablemente, muchas de ellas sólo para satisfacer la gran demanda por parte de los pacientes y sin una clara indicación médica. En 1996, más de 18 millones de recetas de “fen-phen” fueron escritas en los Estados Unidos.

Cuando todo parecía marchar muy bien, una importante noticia interrumpió este período de “luna de miel”. El 15 de Septiembre de 1997, la FDA confirmó la relación entre el uso de “fen-phen” y la aparición de severos e irreversibles trastornos cardiovasculares. Tanto la fentermina como la fenfluramina, por separado, han sido relacionadas con la aparición de hipertensión pulmonar, pero sólo a la fenfluramina se la ha culpado de la aparición de enfermedad valvular.

Los mecanismos fisiopatológicos aún no se esclarecen del todo. En el caso de la hipertensión pulmonar primaria, se cree que hay una vasoconstricción o una alteración de la depolarización a nivel de la membrana del músculo liso en la vasculatura pulmonar, mediada por serotonina. Se sabe que la fentermina altera el aclaramiento de serotonina a nivel pulmonar, lo que pudiera explicar la potenciación de este efecto adverso al combinar ambos medicamentos. En el caso de la valvulopatía, se piensa que el mecanismo es similar al visto en casos de enfermedad valvular relacionada con el síndrome carcinoide o con el uso de ergotamina o metisergida, en donde hay niveles elevados de serotonina o sustancias similares. En todo caso, las características macro y microscópicas de las válvulas son muy similares: apariencia blanquecina y brillante, engrosamiento difuso, regurgitación, formación de placas alrededor de las cuerdas, proliferación de miofibroblastos y matriz extracelular abundante. El reporte de un número considerable de casos por Connolly llevó a los responsables a retirar del mercado este grupo de medicamentos para futura investigación.

Rimonabant

Hacia octubre de 2008 el rimonabant (Acomplia) de Sanofi se relaciono con casos de depresión e ideación suicida. La Agencia Europea del Medicamento dijo que había concluido que los beneficios de Acomplia ya no justificaban los riesgos añadidos, y que éstos implicaban doblar la incidencia de desórdenes psiquiátricos en los pacientes obesos o con sobrepeso, comparándolo con los pacientes que recibieron placebo. La organización afirmó que los médicos no deberían emitir más prescripciones de Acomplia y que los pacientes en tratamiento deberían consultar a su facultativo o a su farmacéutico sobre su continuidad.

Rimonabant fue el primero de una nueva clase de medicamentos que desactivaban el mismo circuito que hace que los consumidores de cannabis sientan hambre cuando fuman.

 

 


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